FUNDACIÓN TAKELI, SOLIDARIDAD, MADRE DEL PROGRESO

Me siento honrado y es para mí una grata responsabilidad la oportunidad que se me brinda de prologar el presente folletín como muestra de nuestra denominada y entusiasmada labor  en pro de los derechos humanos.

            Como escritor comprometido, no puedo menos que tomar mi pluma y exponer estas sencillas líneas como introducción a todo cuanto en éste se expone.

            Sólo han transcurrido cinco años desde que la Fundación Takeli, sostenida  sobre los afanes   del compromiso y de la responsabilidad que a todos nos une,  está trabajando en Togo. Los retos  que la inspiraron, contenidos en  unos sencillos estatutos para darle cuerpo y vigencia legales, superan con creces las fronteras de este pequeño país en el Golfo de Guinea. Es el hombre quien dibuja las separaciones  sobre el mapa, pero ninguna raya puede delimitar y arrinconar la injusticia y el desamparo.

            Conscientes somos de lo limitado de nuestros recursos, pero también lo somos del inmenso potencial de aquéllos quienes, unidos en un mismo credo e ilusión, apostamos por un mundo mejor donde, sin distinción de raza ni estamento, pueda el ser humano, en paz, cooperación y armonía, llevar a cabo el proyecto inalienable de su vida. Así se ha entendido, desde sus inicios en nuestra fundación, y así lo manifestamos. Nuestros logros son prueba palpitante de ello. Si sanidad y educación son los pilares básicos que sostienen el progreso de toda civilización, unamos a los mismos los de la solidaridad y el entendimiento. Verá el lector, de este modo, que el contenido de las páginas siguientes dan fe de lo conseguido y aún más de lo mucho  que nos queda por hacer

            ¡Podemos..., por supuesto que podemos!, mas no sin tu ayuda, sin tu fuerza, sin tu confianza en el futuro, en el firme e inamovible principio de que si el hombre ha sembrado destrucción y muerte, también puede, con el acero de su fusil transformado en arado, edificar los más sublimes edificios que den cobijo a la dignidad de ese mismo hombre que un día fue niño y clamó por su pan, por su formación, por su salud...por su incuestionable y solemne derecho a vivir en paz, a amar y ser amado.

            La Fundación Takeli, Amigos de Togo, bien es consciente de ello y por la misma causa nació    y sigue creciendo. Queremos seguir contando con tu apoyo; sin ti, nada somos, contigo somos acción y ejemplo para quienes  se nos unan al  caminar por nuestro mismo  sendero.

Un abrazo, hermano y compañero.

Horacio Claudio. En Granada, a 6 de noviembre de 2.010

 

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